En el partido entre las selecciones de Uruguay y Bolivia, en el mundial de 1930, la selección charrúa posó para la foto de honor; cada jugador mostraba una letra de la frase ¡Viva Uruguay! Lo curioso es que la tercera “u” fue suprimida, y en la inscripción final se leía: “¡Urugay Viva!”. Tal detalle quedó recordado y desde allí se dice que no nació uruguayo cobarde.
En el mundial de Suiza 1954, cuando se disputaba el partido por la semifinal entre Uruguay y Hungría, a sólo 3 minutos para que el encuentro concluyera con un resultado 2 a 1 favorable a los europeos, el delantero Juan Eduardo Hohberg, quién ya había anotado el primer tanto, empujó la pelota a la red, decretando el empate y forzando de esta manera un alargue suplementario. Inmediatamente después de hacer el segundo gol, el futbolista uruguayo, con una mezcla de emoción y cansancio...se desvaneció.
En Suecia 1958, un morenito de 17 años apareció con una magia increíble que congregaba a miles de aficionados en los estadios suecos. Su nombre: Edson Arantes do Nascimento, Pelé.
A pesar del triunfo brasileño, el Mundial de Chile 1962, es recordado como un campeonato gris, con seleccionados de bajo nivel, con numerosos incidentes ocurridos en varios encuentros; tanto así, que al tercer día del campeonato se contabilizaban 34 lesionados y al cuarto, cincuenta jugadores. En total hubo tres fracturas de piernas, una de tabique nasal y una de cadera.
En Inglaterra 1966, inició la tradición de las mascotas en los mundiales, el león Willy, después tendría un sucesor: un niño de nombre Juanito.
Francia 1998 trajo curiosamente el enfrentamiento de dos selecciones de culturas opuestas: Estados Unidos e Irán, formaban parte del mismo grupo. Cuando el partido iba a empezar, el portero iraní se acercó a la tribuna que estaba a espaldas de su arco, y le entregó un ramo de rosas a una aficionada estadounidense. Un gesto imborrable.
Antes de empezar el mundial estadounidense de 2002, el delantero senegalés Khaliloú Fadiga, sustrajo un reloj de oro de una de los boutiques aledañas al hotel donde se concentraba la selección africana. El jugador fue descubierto, pero para no generar mayor problema, el dueño de la joyería terminó obsequiándole el objeto.
El gol más rápido de los mundiales se marcó en el partido entre Corea del Sur y Turquía, por el tercer y cuarto puesto del mundial asiático. El delantero turco, Hakan Sukur, fue quien abrió el marcador a los 13 segundos de empezado el encuentro.
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