Las tarjetas amarillas (para amonestar) y rojas (para expulsar) fueron puestas en funcionamiento por primera vez en el partido entre México y Unión Soviética, en el Mundial de 1970 por iniciativa de la FIFA, para calmar las consecuencias que produjo la expulsión de Antonio Ubaldo Rattín en el Mundial de Inglaterra y para que los jugadores que hablan distintas lenguas puedan entender el significado de la medida.
martes, 30 de septiembre de 2008
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